07929nam a22001217a 4500008004100000041001400041082001800055245012300073260009800196300000700294520739900301856010707700260516b |||||||| |||| 00| 0 eng d aEspañol a 19 A EPS-943 aDiagnóstico y plan de servicios realizados dentro de la Reserva Protectora de Manantiales Cerro San Gil, Izabal 2010 aChiquimulabUniversidad De San Carlos De Guatemala Centro Universitario De OrientecMayo 2011 a60 aLa Reserva Protectora de Manantiales Cerro San Gil (RPMCSG) se localiza en el Departamento de Izabal entre los Municipios de Puertos Barrios, Livingston y Morales. La Reserva abarca el área de Cerro San Gil, que corresponde a la parte más alta de las Montañas del Mico en la región fisiográfica de las tierras altas sedimentarias. La altitud de la Reserva oscila entre 0 y 1,267 metros sobre el nivel del mar. Entre sus atributos naturales se cuentan la diversidad de ríos, que caracterizan a la Reserva como una importante fuente productora de agua dulce, que al mismo tiempo provee del vital líquido a los poblados de Santo Tomas de Castilla y Puerto Barrios. De igual forma, la Reserva sostiene uno de los remanentes de bosque húmedo tropical más grande del país, el cual alberga una alta biodiversidad de especies. Además, el bosque en una barrera natural que merma la sedimentación y el azolvamiento de los canales de navegación del complejo portuario de Santo Tomas de Castilla y de Puerto Barrios. Adicionalmente, Cerro San Gil presenta endemismo de varias especies, tales como anfibios, palmas y árboles. Finalmente, el área protegida ofrece importantes oportunidades para la recreación, el turismo y la educación ambiental. Debido a los beneficios que aporta Cerro San Gil, el Congreso de la República, la declaró, mediante Decreto Número 129-96 del 27 de noviembre de 1996, como Reserva Protectora de Manantiales bajo la categoría de manejo Tipo III. Entre los objetivos para su declaratoria se encuentran: 1) Proteger las fuentes de agua y las cuencas de Cerro San Gil, 2) Proteger la diversidad biológica y los ecosistemas naturales de Cerro San Gil, 3) Fomentar el desarrollo sostenible del área protegida en forma compatible con la conservación de sus recursos naturales, y 4) Manejar y recuperar de manera sostenida los recursos naturales de Cerro San Gil para el beneficio de la población local, regional y nacional. La administración del área protegida fue delegada por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), en un Consejo Ejecutivo Local, el cual está conformado por representantes de CONAP, Gobernación Departamental, Municipalidad de Livingston, Municipalidad de Morales, Municipalidad de Puerto Barrios, Fondo de Tierras (FONTIERRA), Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), Empresa Portuaria Nacional Santo Tomás de Castilla (EMPORNAC), Gremial Forestal y las fuerzas de seguridad que sean asignadas por el Gobernador Departamental de Izabal; así como, por un representante de la Fundación para el Eco desarrollo y la Conservación (FUNDAECO), institución que tiene a su cargo la Secretaría Ejecutiva del Consejo y por ende la Coordinación del Área Protegida. El manejo del área protegida está regido por un Plan Maestro, documento que tiene como principal objetivo, el ordenamiento territorial y la gestión para el desarrollo integral de las áreas protegidas. La elaboración y aplicación de dicho Plan es fundamental para la sostenibilidad de los ecosistemas y de los recursos naturales y culturales dentro de las áreas protegidas. Los Planes Maestros tienen una vigencia de cinco años a partir de su aprobación por el CONAP. Entre los objetivos del actual Plan Maestro, se incluyen: 1) Proveer el marco estratégico que ordene, oriente y que provea las estrategias que guiarán las acciones e inversiones necesarias para la conservación y manejo sostenible de los recursos naturales y culturales de la Reserva Protectora de Manantiales Cerro San Gil, 2) Asegurar el cumplimiento de la visión y de los objetivos primarios de conservación de la Reserva, 3) Promover y facilitar la participación de los comunitarios y de otros actores cuyos aportes constituyen parte integral para el manejo del área protegida y 3) Dar a conocer la situación actual de los recursos naturales de la Reserva y sus características principales, así como de la situación socioeconómica y legal propia del área protegida. Para cumplir con estos objetivos, el proceso para la elaboración del presente documento se fundamenta en la metodología de Planificación para la Conservación de Áreas (PCA); metodología diseñada por The Nature Conservancy (TNC), la cual se basa en un proceso participativo amplio y en una revisión exhaustiva y analítica de la información ecológica y social disponible para el área protegida. La metodología incluye la selección de los elementos objeto de conservación, el análisis de la viabilidad e integridad de los elementos seleccionados, una identificación y análisis de amenazas y oportunidades, la definición y priorización de estrategias que coadyuvarán a mitigar las amenazas, y el desarrollo de un plan de monitoreo que permita analizar periódicamente la efectividad de las acciones de manejo que se quieren implementar. La metodología promueve activa y protagónica participación de los actores e involucrados, por lo que en este proceso se desarrollaron tres talleres y 15 reuniones con actores, expertos y comunitarios. Además de nueve reuniones del equipo planificador, tres reuniones con el Consejo Ejecutivo Local, y tres reuniones con el Foro Ínter comunitario Asesor. A través del proceso de consulta, se concluye que el manejo de la Reserva de Cerro San Gil, debe considerar siete elementos naturales de conservación y cuatro elementos culturales. En ese contexto, se seleccionaron como elementos naturales los siguientes: 1) Bosque muy húmedo tropical, 2) Sistema hidrológico de Cerro San Gil, 3) Manglares y Bosques inundables, 4) Jaguar, 5) Especies de aves especialistas de bosque muy húmedo tropical, 5) Especies forestales nativas amenazadas y 6) Especies cinegéticas. Los elementos culturales incluyen: 1) Valores paisajísticos, recreativos y espirituales, 2) Conocimiento Tradicional sobre Uso de Recursos Naturales, 3) Consejo de Ancianos, y 4) Cosmovisión Maya. El análisis de viabilidad e integridad de los elementos arriba mencionados concluye que los mismos pueden degradarse seriamente sin la adecuada intervención institucional; por lo que, deberán implementarse las acciones necesarias para su protección y evaluación. Los resultados del análisis indican un valor global de viabilidad de “Regular” tanto para los siete elementos naturales como para los cuatro elementos culturales, lo que significa que la mayoría de factores clave están fuera de su rango natural de variación, pero aun se pueden recuperar. En lo referente a las amenazas identificadas, el proceso de consulta muestra que los elementos naturales más afectados son los manglares y bosques inundables, el jaguar, y las especies cinegéticas. Todos ellos obtuvieron calificaciones de “Alto” en cuanto al análisis de amenazas; por lo que, se determina que los elementos se encuentran seriamente amenazados. En total se consideraron 12 amenazas tangibles para los siete elementos naturales seleccionados; siendo las más importantes las siguientes: 1) Avance de la frontera agrícola y ganadera, 2) Cacería y extracción ilegal de fauna, 3) Extracción ilícita de recursos forestales maderables y no maderables; y 4) Ocupaciones y asentamientos humanos.  uhttp://biblioteca.cunori.edu.gt/cgi-bin/koha/opac-retrieve-file.pl?id=c5a7a676311c06797468e7922f407b18