| Sumario, etc. (Resumen) |
El deterioro cognitivo en pacientes diabéticos tipo 2 generalmente de naturaleza leve,<br/>crónica o progresiva, caracterizado por el deterioro la capacidad para procesar el<br/>pensamiento, más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del<br/>envejecimiento normal, afectando la memoria, el pensamiento, la orientación, la<br/>comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia<br/>no se ve afectada. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en<br/>ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social<br/>o la motivación.<br/>A menudo hay una falta de concienciación y comprensión de la demencia, lo que puede<br/>causar estigmatización y suponer un obstáculo para que las personas acudan a los<br/>oportunos servicios de diagnóstico y atención. Para el año 2018, según datos<br/>proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), da a conocer la<br/>prevalencia de deterioro cognitivo y demencia en los últimos 38 años cuadriplicó,<br/>teniendo una proyección para el año 2050 tener alrededor 150 millones de persona<br/>afectadas.<br/>Muchas circunstancias pueden conducir a este dicho padecimiento, uno de ellos es la<br/>Diabetes Mellitus tipo 2, ya que se han realizado estudios en algunos países donde<br/>relacionan la diabetes mellitus con el deterioro cognitivo. En Guatemala la tasa de<br/>prevalencia proporcionada por el registro SIGSA por diabetes mellitus, da la proyección<br/>para el presente año será un incremento de 68% que equivale 197,336 casos.<br/>Muchos mecanismos fisiopatológicos han sido estudiados, entre ellos el mecanismo de<br/>origen vascular que se hace alusión a la condición de diabetes mellitus como factor riesgo<br/>vascular (ej. Infartos o microinfartos) subyace a una demencia tipo vascular. Origen no<br/>vascular se relaciona por la hiperisulinemia asociado como un marcador de riesgo para<br/>desarrollar Alzheimer y así mismo la relación a la insulina con la cascada del depósito de<br/>B-amiloide y la proteína Tau para tener deterioro cognitivo aún sin tener ningún factor<br/>genético de padecer la enfermedad del Alzheimer. Por último, la hiperglicemia aumenta<br/>la producción de radicales libres reduciendo los antioxidantes como consecuencia se<br/>produce el daño en el tejido cerebral.<br/>La utilidad de test neurológicos para la detección temprana o avanzada del deterioro<br/>cognitivo es de vital importancia. Estudios en varios países muestran lo importante de<br/>utilizar en diabéticos estos test para llevar un seguimiento a los pacientes con<br/>alteraciones neurológicas; cabe mencionar que el Mini Examen del Estado Mental es un<br/>test elaborado en 1975 por Folstein, que ha sido modificado a lo largo de muchos años,<br/>donde evalúa la función cognitiva y cuantifica sus déficits, explora posibles problemas de<br/>orientación en tiempo, espacio, memoria, atención, cálculo, lenguaje y ejecución de actos<br/>motores. En la totalidad del test la puntuación máxima que se puede obtener es de 30<br/>puntos; La puntuación final es la suma de las puntuaciones de los diferentes sub<br/>apartados y en función de cuántos números obtenga, así se interpreta el final de la<br/>evaluación (Vásquez,2017).<br/>Una enseñanza derivada de este estudio es la necesidad de implementar en la práctica<br/>clínica el uso de test neurológicos en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2,<br/>permitiendo esto tener un diagnóstico temprano, un control del mismo y así poder brindar<br/>y recalcar que un buen control en la diabetes llevará a una mejor calidad de vida.<br/> |